Confieso aquí sin pena ni gloria que soy una de las muchas personas que en este país están sufriendo en sus propias carnes los efectos de esta crisis que tenemos encima, es poco el consuelo, ya se sabe que mal de muchos consuelo de tontos.
Una no es dueña de una multinacional ni tampoco de una cartera del gobierno, creo que ya ni siquiera soy dueña de mi propia cartera, con lo cuál me veo en una difícil situación, según como van aconteciendo las cosas.
Gerencio mi propio negocio, un pequeño comercio de la manera más tradicional: inversión, ingresos, gastos, balance general. A día de hoy, no se vende una escoba, y hay que hacer maniobras de combate para que cuadren los números, y no. La gente normal y corriente, osea , las masas, andamos tiesos , preocupados, acojonados por la situación, el consumo se ha parado en muchos sectores y el dinero no fluye entre los que tienen un poco y los que no tienen nada, de esta manera la mayoría nos vamos viendo negros para pasar el mes, no te digo ya pagar
trampillas, acumuladas.
No hay mejor manera de decirlo, ahora que me fijo, trampilla, que a fin de cuentas se convierte en una gran trampa en la que te metes el día que firmas la sentencia de condena perpetua si no la pagas como estaba escrito en el contrato, oséase, refinanciación.
Viendo el panorama actual me he tenido que pasar al bando de los refinanciados, caida libre y en picado hacia el campo abonado de la usura.
Debe algo? ... pues pague usted un poco menos por algo más a largo plazo, me dicen tan contentos.
Es sabido, que no de sabios, que suelen pagar justos por pecadores
Y eso es lo que hay en toda la historia, aprender de ella nos capacita para dar el siguiente paso.
Hay una leve luz caída entre las hojas de la tarde. Dame tu mano y cruza de puntillas conmigo para nunca pisarla, para no arder tan tenue en sus dormidas brasas y consumirte lenta en el perfil del aire.
Sólo el silencio es sabio. Pero yo estoy labrando, como con cien abejas, un pequeño panal con mis palabras.
Todo el día el zumbido del trabajo feliz va esparciendo en el aire el polvo de oro de un jardín lejano. En mí crece un rumor lento como en el árbol cuando madura un fruto.
Todo lo que era tierra ―oscuridad y peso―, lo que era turbulencia de savia, ruido de hoja, va haciéndose sabor y redondez. ¡Inminencia feliz de la palabra!
Porque una palabra no es el pájaro que vuela y huye lejos. Porque no es el árbol bien plantado. Porque una palabra es el sabor que nuestra lengua tiene de lo eterno, por eso hablo
Never say, never again.
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Nunca mas. Que fácil era decirlo antes. Cuando las primeras veces nos
sorprendían tanto como a los amigos, la familia, los compañeros. Cuando aún
nos cono...
Cúpulas
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Las cúpulas de las iglesias se reflejan en las marismas. Hasta ahí llegan
los infractores del amor debido. Nadie les mira al pasar. Mantienen la
cabeza ...
Perquè m'hi veig....
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REVULSIVO
Ella, fue la toalla que arrojan al ring,
la oportuna campana,
la cuenta de protección,
cuando se daba por vencido.
Rendido y desarmado
-como aqu...
Silencio
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Durante todos los años en que ejercí como profesor siempre entendí que el
aprendizaje era un proceso distribuido en tres etapas: observar, investigar
y av...